Poema Ama aprisa de Manuel Gutirrez Njera

Ama aprisa

de Manuel Gutirrez Njera

A mi bueno y querido amigo Francisco de Garay y Justiniani

Mientras ufana la risa
de tus labios no se aleje,
si quieres que te aconseje
ama aprisa!

Con raudo mariposeo
se va de sta a aquella flor,
en las alas del deseo
libando el licor hibleo
del amor.

Seres y cosas felices
jams tuvieron races!
Se ven marchitas las rosas
y mustias las margaritas…

Pero no se ven marchitas
ni alondras ni mariposas!
Con gentileza y donaire
se paran en donde quieren,
y cuando al cabo se mueren
su libre tumba es el aire.

S comoellas
mientras tu destino rijas!...
Por verse en el cielo fijas
estn tristes las estrellas.

Ama a cuantas
te quieran tambin amar,
porque siendo tantas, tantas
no las podrs recordar!

Ama al vuelo!...
que slo las almas malas
estn prendidas al suelo:
todo lo que sube al cielo
tiene alas!

Hoy, aqu; maana, all;
sin locura ni pasin
como quien de paso va
y seguro de que est
en casa su corazn;
haz la amorosa comedia
o la comedia divina…
Mas crtala si declina
en tragedia!

Todo en risa, todo en risa!
Todo entre galn y dama!
Sin amar a todas ama…
pero aprisa, muy aprisa.
Que as, yendo sin cesar
de esta flor a aquella flor,
cuando te quiera buscar
no te encontrar el dolor.
Mas ay! que en esta infinita
mudanza eterna del alma
todo nuestro ser agita
sed insaciable de calma.
S para el amor travieso
en labios de hermosas locas,
y all conoce las bocas…
pero no conoce el beso!
En las breas del camino
se queda el alma cansada,
como tnica de lino
por las zarzas desgarrada.

Noche helada
cae al campo solitario,
como las noches del polo,
y envuelto en ese sudario
queda el espritu solo.

Quiso Dios
que abran las almas el vuelo;
ms slo llegan al cielo
las que van de dos en dos.

Las otras vagan errantes,
en el espacio perdidas…
Pero, muertos o inconstantes,
ya no vendrn los amantes
de esas blancas prometidas.
Busca, busca a la mujer
que da paz al pecho herido,
y en llegndola a tener,
forma un nido.

Los pjaros son muy sabios!
Huye la risa de prisa,
y cuando se va la risa
qu secos quedan los labios!
No vuelan las ilusiones
ni ostentan sus ricas galas
sino teniendo par alas
dos alas de corazones.

Haz pues lo que te aconsejo;
como la hermosa un espejo,
as el alma busca ansiosa
otra alma tierna y amada,
y slo se mira hermosa
si en ella est retratada.

Intranquilo cazador
que marchas entre las flores,
sabe que huyen los amores
y que es eterno el amor.
Y mientras para l no existe,
pierde el mirto su follaje
y aparece enfermo y triste;
mas ya vers cual se viste
en mayo, con rojo encaje.

Impacientes las palomas
vuelan por valles y lomas
de libres hacienda alarde
con caprichoso volar,
pera cuando cae la tarde,
regresan al palomar.
Manuel Gutirrez Njera, 1888


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