Poema El cisne de Rubn Daro

El cisne

de Rubn Daro





A Vctor Hugo.



I

Andrmaca, pienso en ti! Este riacho,
Pobre y triste espejo donde antao resplandeci
La inmensa majestad de vuestros dolores de viuda,
Este Simos mentiroso que con vuestras lgrimas crece,

Ha fecundado de pronto mi memoria frtil,
Cuando yo atravesaba el nuevo Carrousel.
El viejo Pars termin (la forma de una ciudad
Cambia ms rpido, ah!, que el corazn de un mortal);

Yo no veo sino con el espritu todo este casero,
Este montn de capiteles esbozados y los fustes,
Las hierbas, los grandes bloques verdecidos por el agua de las charcas,
Y brillando en las ventanas, el bric-a-bras confuso.

All se mostraba antao una casa de fieras;
All yo vi, una maana, en la hora en que bajo los cielos
Fros y claros el Trabajo se despierta, en que la basura
Empuja un sombro huracn en el aire silencioso,

Un cisne que se haba evadido de su jaula,
Y, con sus patas palmpedas frotando el empedrado seco,
Sobre el suelo' spero arrastraba su blanco plumaje.
Cerca de un arroyo sin agua la bestia abriendo el pico

Baaba nerviosamente sus alas en el polvo,
Y deca, el corazn lleno de su bello lago natal:
"Agua, Cundo llovers? Cundo tronars, rayo?"
Yo veo este desdichado, mito extrao y fatal,

Hacia el cielo algunas veces, como el hombre de Ovidio,
Hacia el cielo irnico y cruelmente azul,
Sobre su cuello convulsivo tender su cabeza vida,
Como si dirigiera reproches a Dios!

II

Pars cambia! pero, nada en mi melancola
Se ha movido! palacios nuevos, andamiajes, bloques,
Viejos arrabales, todo para m vulvese alegora,
Y mis caros recuerdos son ms pesados que rocas.

Tambin ante este Louvre una imagen me oprime:
Y pienso en mi gran cisne, con sus gestos locos,
Como los exiliados, ridculo y sublime,
Y rodo por un deseo sin tregua! y luego en vos,

Andrmaca, de los brazos de un gran esposo cada,
Vil rebao, bajo la mano del soberbio Pirro,
Cabe una tumba vaca en xtasis doblegado;
Viuda de Hctor, ah! y mujer de Heleno!

Yo pienso en la negra, enflaquecida y tsica,
Chapaleando en el lodo, y buscando, la mirada huraa,
Los cocoteros ausentes del frica soberbia
Detrs de la muralla inmensa de neblina;

En cualquiera que ha perdido lo que no se encuentra
Jams, jams! en los que beben lgrimas!
Y maman del Dolor cual de una buena loba!
En los flacos hurfanos secndose cual flores!

Tambin en la selva donde mi espritu se exilia
Un viejo Recuerdo resuena con la plenitud del cuerno!
Pienso en los marineros olvidados en una isla,
En los cautivos, en los vencidos!... y en muchos otros todava!

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