Poema Libro de Buen Amor 94 de Juan Ruiz Arcipreste de Hita

Libro de Buen Amor 94

de Juan Ruiz Arcipreste de Hita


Dize un filósofo, en su libro se nota,
que pesar e tristeza el engenio embota:
e yo con pesar grande non puedo dezir gota,
porque Trotaconventos ya non anda nin trota.

Assí fue, ¡mal pecado!, que mi vieja es muerta:
murió a mí serviendo, lo que me desconuerta;
non sé cómo lo diga: que mucha buena puerta
me fue después çerrada, que antes me era abierta.

¡Ay Muerte! muerta seas, muerta, e mal andante,
mataste a mi vieja, matases a mí ante,
enemiga del mundo, que non as semejante,
de tu memoria amarga non es que non se espante.

Muerte al que tú fieres, liévastelo de belmés,
al bueno e al malo, al rico, et al refés,
a todos los egualas, e los lievas por un pres,
por papas et por reyes non das una vil nues.

Non catas señorío, deudo, nin amistad,
con todo el mundo tienes continua enemistad,
non ay en ti mesura, amor, nin piedad,
si non dolor, tristesa, pena, e grand crueldad.

Non puede foír omen de ti, nin se asconder,
nunca fue quien contigo podiese bien contender,
la tu venida triste non se puede entender,
desque vienes, non quieres a ome atender.

Dexas el cuerpo yermo a gusanos en fuesa
al alma que lo puebra, liévastela de priesa,
non es omen çierto de tu carrera aviesa,
de fablar en ti, Muerte, espanto me atraviesa.

Eres en tal manera del mundo aborrida,
que por bien que lo amen al omen en la vida,
en punto que tú vienes con tu mala venida
todos fuyen d'él luego como de res podrida.

Los que l' aman, et quieren, et quien ha avido su compaña,
aborrésçenlo muerto como a cosa estraña,
parientes, et amigos todos le tienen saña.
Todos fuyen d'él luego, como si fuese araña.

De padres, et de madres los fijos tan queridos,
amigos, e amigas, deseados, et servidos,
de mugeres leales los sus buenos maridos,
desque tú vienes, Muerte, luego son aborridos.

Fases al mucho rico yaser en grand poblesa,
non tiene una miaja de toda su riquesa,
el que vivo es bueno e con mucha noblesa,
vil, fediondo es muerto, aborrida vilesa.

Non ha en el mundo libro, nin escrito, nin carta,
ome sabio, nin reçio, que de ti bien departa,
en el mundo non ha cosa, que con bien de ti se parta,
salvo el cuervo negro que de ti, Muerte, se farta.

Cada día le dises que tú le fartarás,
el omen non es çierto quándo et quál matarás,
el que bien faser podiese, hoy le valdría más,
que non atender a ti nin a tu amigo cras.

Señores, non querades ser amigos del cuervo,
temed pues sus amenasas, non fagades su ruego,
el bien que faser podierdes, fasedlo y e luego,
tened, que cras morredes, ca la vida es juego.

La salud et la vida muy ayna se muda,
en un punto se pierde quando omen non cuda,
el bien que farás cras, palabla es desnuda,
vestidla con la obra ante que muerte acuda.

Quien en mal juego porfía, más pierde que non cobra,
coyda echar su suerte, echa mala çoçobra,
amigos, aperçebidvos, et faser buena obra,
que desque viene la Muerte, a toda cosa sobra.

Muchos cuydan ganar quando disen a todo,
viene un mal asar, trae dados en rodo.
Llega el omen tesoros por lograrlos a podo,
viene la muerte luego, e déxalo con lodo.

Pierde luego la fabla e el entendimiento,
de sus muchos tesoros e de su allegamiento
non puede levar nada, nin faser testamento,
los averes llegados derrámalos mal viento.

Desque los sus parientes la su muerte barruntan,
por lo heredar todo amenudo se ayuntan,
quando al físico por su dolençia preguntan,
si dise que sanará, todos gelo repuntan.

Los que son más propincos, hermanos et hermanas,
non coydan ver la hora, que tengan las campanas:
más preçian la herençia çercanos e çercanas,
que non el parentesco nin a las barbas canas.

  Desque l' sal' el alma al rico pecador,
 déxanlo so la tierra solo, todos an pavor,
 roban todos el algo, primero lo mejor,
 el que lieva lo menos tiénese por peor.

 Mucho fasen, que luego lo vayan a soterrar,
 témense, que las arcas les an de desferrar,
 por oír luenga misa non lo quieren errar,
 de todos sus tesoros danle poca axuar.

 Non dan por Dios a pobres, nin cantan sacrifiçios,
 nin disen orasiones, nin cumplen los ofiçios,
 lo más que siempre fasen los herederos noviçios,
 es dar voses al sordo, mas non otros serviçios.

 Entiérranlo de grado, e desque a graçias van,
 amidos, tarde o nunca en misa por él están;
 por lo que ellos andavan, ya fallado lo an,
 ellos lievan el algo, el alma lieva Satán.

Si dexa muger moça, rica o paresçiente,
 ante de misa dicha otros la an en miente,
 que casará con más rico, o con moço valiente,
 muda el trentapnario, del duelo poco se siente.

 Allegó el mesquino, et non sopo para quién,
 et magüer que cada día esto ansí avién,
 non ha omen que faga su testamento bien,
 fasta que ya por ojo la muerte ve que vien'.

 Muerte, por más desirte a mi corazón fuerço,
 nunca das a los omes conorte nin esfuerço,
 si non de que es muerto, que l' come escuerço,
 en ti tienes la tacha que tiene el mastuerço.

 Fase doler la cabesa al que lo mucho coma,
 otrosí tu mal moço en punto que asoma
 en la cabesa fiere, a todo fuerte doma,
 non le valen mengías desque tu rabia le toma.

 Los ojos tan fermosos póneslos en el techo,
 ciégaslos en un punto, non an en sí provecho,
 enmudeçes la fabla, fases enronqueser el pecho,
 en ti es todo mal, rencura et despecho.

 El oír et el oler, el tañer, el gustar,
 todos los çinco sesos tú los vienes tomar;
 non ay omen que te sepa del todo denostar,
 quando eres denostada ¿dó te vienes acostar?

 Tiras toda vergüença, desfaes fermosura,
 desadonas la graçia, denuestas la mesura,
 enflaqueses la fuerza, enloquesçes cordura,
 lo dulçe fases fiel con tu mucha amargura.

 Despreçias loçanía, el oro escureçes,
 desfases la fechura, alegría entristeçes,
 mansillas la limpieça, cortesía envileçes,
 Muerte, matas la vida, al mundo aborreçes.

 Non plases a ninguno, a ti con muchos plase,
 con quien mata e muere, e con qualquier que mal fase
 toda cosa bien fecha tu maço la desfase,
 non ha cosa que nasca, que tu red non enlase.

 Enemiga del bien, en el mal amador,
 natura as de gota del mal e de dolor,
 al lugar do más sigues, aquél va muy peor,
 do tú tarde requieres, aquél está mejor.

 Tu morada por siempre es infierno profundo,
tú eres mal primero, tú eres mal segundo,
pueblas mala morada, e despueblas el mundo;
dises a cada uno: «Yo sola a todos mudo.»

Muerte, para ti es fecho el lugar infernal,
ca veviendo omen siempre en mundo terrenal,
non avríe de ti miedo nin de tu mal hostal,
non temeríe tu venida la carne humanal.

Tú yermas los pobrados, pruebas los çeminterios,
refases los fosarios, destruyes los imperios,
por tu miedo los santos resaron los salterios,
si non Dios, todos temen tus penas e tus laserios.

Tú despoblaste, Muerte, al çielo, e sus sillas,
los que eran limpieça feçístelos mansillas,
feçiste de los ángeles diablos e rensillas,
escotan tu manjar a dobladas e sensillas.

El señor que te fiso tú a éste mateste,
Jesu Christo Dios et ome, tú aqueste peneste
al que tiene el çielo e la tierra, a éste
tú le posiste miedo, e tú lo demudeste.

El infierno lo teme, e tú non lo temiste,
temiote la su carne, grand miedo le posiste,
la su humanidat por tu miedo fue triste,
la Deidat non te temió entonçe, non la viste.

Non l' cataste nin l' viste, viote él, bien te cató,
  la su muerte muy cruel, a él mucho espantó,
al infierno, et a los suyos, et a ti mal quebrantó,
tú l' mataste una hora, él por siempre te mató.

Quando te quebrantó, entonçe lo conoçiste,
si ante lo espantaste, mil tanto pena oviste,
dionos vida moriendo al que tu muerte diste,
saconos de cautivo la crus en que l' posiste.

A santos que tenías en tu mala morada
por la muerte de Christus les fue la vida dada,
fue por su santa muerte tu casa despoblada,
quiéresla poblar matándol', por su muerte fue yermada.

Sacó de las tus penas a nuestro padre Adán,
a Eva nuestra madre, a sus fijos Sen, e Can,
a Jafet, a patriarcas, al bueno de Abriaham,
a Isac, e a Isaías tomolos, non te dexó Dan.

A Sant Joan el Bautista con muchos patriarcas,
que los teníes en las penas, en las tus malas arcas,
al cabdillo de Moysén, que tenías en tus barcas,
profetas, et otros santos muchos, que tú abarcas.

Yo desir non sabría quáles eran tenidos,
quantos en tu infierno estavan apremidos,
todos los sacó como santos escogidos;
mas contigo dexó los tus malos perdidos.

A los suyos levolos con él a Paraíso,
do an vida veyendo más gloria quien más quiso;
Él nos lieve consigo que por nos muerte priso,
guárdenos de tu casa, non fagas de nos riso.

A los perdidos malos, que dexó en tu poder,
en fuego infernal los fases tú arder,
en penas infernales los fases ençender,
para siempre jamás non los as de prender.

Dios quiera defendernos de la tu çalagarda,
Aquél nos guarde de ti que de ti non se goarda,
ca por mucho que vivamos, por mucho que se tarda,
avenir es tu rabia, que a todo el mundo escarda.

Tanto eres, Muerte, sin bien et atal,
que desir mon se puede el diesmo de tu mal;
a Dios me acomiendo, que yo non fallo ál
que defenderme pueda de tu venida mortal.

Muerte desmesurada, matases a ti sola,
¿qué oviste conmigo? ¿mi leal vieja dó la?
Que me la mataste, Muerte, Jesu Christo complola
por su santa sangre, e por ella perdónola.

¡Ay mi Trotaconventos, mi leal verdadera!
Muchos te seguían viva, muerta yases señera,
¿a dó te me an levado? non sé cosa çertera,
nunca toma con nuevas quien anda esta carrera.

Cierto en paraíso tú estás asentada,
con dos mártyres debes estar acompañada,
siempre en este mundo fuste por dos maridada;
¡Quién te me rebató, vieja, por mí siempre lasrada.

A Dios merçed le pido que te dé la su gloria,
que más leal trotera nunca fue en memoria,
faserte he un pitafio escripto con estoria.
pues que a ti non viere, veré tu triste estoria.

Daré por ti limosna, e faré oraçión,
faré cantar misas, e daré oblaçión;
la mi Trotaconventos ¡Dios te dé redençión!
El que salvó el mundo ¡él te dé salvaçión!

Dueñas, non me retebdes, nin me digades moçuelo,
que si a vos sirviera, vos avríades d'ella duelo,
llorariedes por ella, por su sotil ansuelo,
que quantas siguía, todas ivan por el suelo.

Alta muger nin baxa, ençerrada nin escondida
non se le detenía, do fasía debatida;
non sé omen nin dueña que tal oviese perdida,
que non tomase tristesa, e pesar sin medida.

Físele un pitafio pequeño con dolor,
la tristesa me fiso ser rudo trovador,
todos los que lo oyéredes por Dios nuestro Señor,
la oraçión fagades por la vieja de amor.

El petafio de la sepultura de Urraca.

«Urraca só, que yago so esta sepultura,
»en quanto fui al mundo, ove viçio e soltura,
»con buena rasón muchos casé, non quise locura,
»caí en una hora so tierra del altura.
»Prendiome sin sospecha la muerte en sus redes,
»parientes et amigos, ¿aquí non me acorredes?
»Obrad bien en la vida, a Dios non lo erredes,
»que bien como yo morí, así todos morredes.
»El que aquí llegare si Dios le bendiga,
»e si l' dé Dios buen amor, et plaser de amiga,
»que por mí pecador un Pater noster diga,
»si desir non lo quisiere, a muerta non maldiga.»

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