Poemas de Mario Benedetti

Mario-Benedetti
Nombre: Mario Benedetti
Nacimiento: Paso de los Toros, Uruguay 14 de septiembre de 1920
Muerte: Montevideo, Uruguay 17 de mayo de 2009
Nacionalidad: Uruguay
Biografía de Mario Benedetti

Poemas de Mario Benedetti



Poesías de Mario Benedetti preferidas de nuestros lectores


  • El puente


  • Para cruzarlo o para no cruzarlo
    ahí está el puente

    en la otra orilla alguien me espera
    con un durazno y un país

    traigo conmigo ofrendas desusadas
    entre ellas un paraguas de ombligo de madera
    un libro con los pánicos en blanco
    y una guitarra que no sé abrazar

    vengo con las mejillas del insomnio
    los pañuelos del mar y de las paces
    las tímidas pancartas del dolor
    las liturgias del beso y de la sombra

    nunca he traído tantas cosas
    nunca he venido con tan poco

    ahí está el puente
    para cruzarlo o para no cruzarlo
    yo lo voy a cruzar
    sin prevenciones

    en la otra orilla alguien me espera
    con un durazno y un país.


  • La infancia es otra cosa


  • Es fácil vaticinar que los propagandistas de la infancia no van a interrumpir su campaña
    quieren vendernos la inocencia cual si fuera un desodorante o unhoróscopo
    después de todo saben que caeremos como gorriones en la trampa
    piando nostalgias inventando recuerdos perfeccionando la ansiedad

    los geniales demagogos de la infancia
    así se llamen Amicis o Proust o Lamorisse
    sólo recapitulan turbadores sacrificios móvilescampanarios globos que vuelven a su nube de origen
    su paraíso recobrable no es exactamente nuestro siempre perdidoparaíso
    su paraíso tan seguro como dos y dos son cuatro no cabe ennuestro mezquino walhalla
    ese logaritmo que nunca está en las tablas

    los impecables paleontólogos de la infancia
    duchos en exumar rondas triciclos mimos y otros fósiles
    tienen olfato e intuición suficientes como para desenterrar ydesplegar mitos cautivantes pavores sabrosos felicidad a cuerda

    esos decisivos restauradores
    con destreza profesional tapan grietas y traumas
    y remiendan con zurcido invisible el desgarrón que arruinabanuestro compacto recuerdo de cielo

    sin embargo un día habrá que entrar a saco la podridainfancia
    no el desván
    allí apenas habitan los juguetes rotos los álbumes desellos el ferrocarril rengo o sea la piel reseca de la infancia
    no  las fotografías y su letargo sepia
    habrá que entrar a saco la miseria

    porque la infancia
    además del estanque de azogada piedad
    que a cualquier precio adquieren los ávidos turistas del regreso
    además de la espiga y la arañita
    y el piano de Mompou
    además del alegre asombro que dicen hubo
    además de la amistad con el perro del vecino
    del juego con las trenzas que hacen juego
    además de todo eso
    tan radiante tan modestamente fabuloso
    y sin embargo tan cruelmente olvidado
    la infancia es otra cosa

    por ejemplo la oprobiosa galería de  rostros
    encendidos de entusiasmo puericultor y algunas veces de crueldad dulzona
    y es (también la infancia tiene su otoño) la caídade las primeras máscaras
    la vertiginosa temporada que va de la inauguración delpánico a la vergüenza de la masturbación inicialrudimentaria
    la gallina asesinada por los garfios de la misma buena parienta que nosarropa al comienzo de la noche
    la palabra cáncer  y la noción de que no hayexorcismo que valga
    la rebelión de la epidermis las estupefacciones convertidasen  lamparones de diversos diseños y medidas
    la noche como la gran cortina que nadie es capaz de descorrer y que sinembargo oculta la prestigiosa momia del porvenir

    por ejemplo la recurrente pesadilla
    de diez cien veinte mil encapuchados
    cuyo silencio a coro repetirá un longplay treinta añosmás tarde con el alevoso fascinante murmullo de los lamas delTibet en sus cantos de muerte
    pero que por entonces es sólo una interminable fila deencapuchados balanceándose saliéndose del sueñogolpeando en el empañado vidrio de la cocina
    proponiendo el terror y sus múltiples sobornos anexos

    la otra infancia es qué duda cabe el insomnio con los ardides desu infierno acústico
    uno dejándose llevar despojado de sábanas mosquiterocamisón y pellejo
    uno sin bronquios y sin tímpanos
    dejándose llevar imaginándose llevado hacia unlejanísismo casi inalcanzable círculo o celda o simadonde no hay hormigas ni abuela ni quebrados ni ventana ni sopa y dondeel ruido del mundo llega sólo como un zumbido ni siquierainsistente
    es el golpe en la cara para ser más exacto en la  nariz
    el caliente sabor de la primera sangre tragada
    y el arranque de la inquina la navidad del odio que irza el pelocalienta las orejas aprieta los dientes gira los puños en unmolinete enloquecido mientras los demás asisten como un cerco dehorripiladas esperanzas timideces palabrotas y ojos con nauseas

    es la chiquilina obligatoria distancia
    la teresa rubia
    de ojos alemanes y sonrisa para otros
    humilladora de mis lápices de veneración de mis insigniasde ofrenda de mis estampillas de homenaje
    futura pobre gorda sofocada de deudas y de hijos pero entonces tanlejos y escarpada
    y es también el amigo el único el mejor
    aplastado en la calle


    un día de éstos habrá que entrar a saco la podridainfancia
    habrá que entrar a saco la miseria

    sólo después
    con el magro botín en las manos crispadamente adultas
    sólo después
    ya de regreso
    podrá uno permitirse el lujo la merced el pretexto
    el disfrute
    de hacer escala en el desván
    y revisar las fotos en su letargo sepia.